¿Estás pensando en instalar una alarma en tu casa pero no sabés por dónde empezar entre tantas opciones: cableadas, inalámbricas, con cámaras, monitoreadas?
La oferta creció muchísimo en los últimos años, y elegir mal puede significar pagar de más por funciones que no vas a usar, o peor, quedarte con una protección insuficiente para lo que realmente necesitás.
En esta guía te contamos qué tipos de alarmas para casa existen hoy, qué diferencia a cada una y cómo elegir la que mejor se adapta a tu vivienda y a tu presupuesto.
Son el sistema más tradicional: los sensores se conectan físicamente a una central mediante cables instalados en las paredes.
Su gran ventaja es la estabilidad, ya que no dependen de señal inalámbrica ni de baterías que se puedan agotar.
La contra es que la instalación es más invasiva y menos práctica si estás alquilando o si no querés hacer obra en tu casa.
Los sensores se comunican con la central por radiofrecuencia o wifi, sin necesidad de cablear la vivienda.
Son mucho más rápidas de instalar, ideales para quienes alquilan o quieren evitar romper paredes, y hoy son la opción más elegida en hogares.
La contra a tener en cuenta es que dependen de baterías, que hay que revisar periódicamente, y de una buena señal dentro de la casa.
Además de sonar en tu casa, estas alarmas están conectadas a una central de monitoreo que recibe el aviso en tiempo real y puede dar intervención a la policía o a una empresa de seguridad privada.
Es la opción con mayor respaldo real ante un hecho delictivo, aunque implica un abono mensual además del costo del equipo.
Se activan y hacen sonar una sirena en el momento del hecho, pero no avisan a ninguna central.
Funcionan principalmente como elemento disuasivo: el ruido puede espantar al intruso y alertar a vecinos, pero no hay una respuesta activa de terceros si nadie está en la casa para escucharla.
Suman sensores de movimiento con inteligencia artificial capaces de diferenciar entre una persona, una mascota o un objeto que se mueve, reduciendo las falsas alarmas.
Muchas se integran con apps que te permiten ver en vivo lo que pasa en tu casa desde el celular, recibir notificaciones instantáneas y hasta hablar a través de la cámara si detectan movimiento sospechoso.
No. Una alarma reduce la probabilidad de sufrir un robo y puede acelerar la respuesta si ocurre, pero no te devuelve el valor de lo que se llevaron.
Son dos capas de protección distintas y complementarias: la alarma actúa en el momento del hecho, mientras que el seguro de hogar responde después, cubriendo económicamente lo que perdiste.
Una alarma inalámbrica es la mejor opción si alquilás, ya que no requiere instalación fija ni obra en las paredes, y podés llevártela sin problema cuando te mudes.
Depende de tu situación. Si pasás mucho tiempo fuera de tu casa o vivís en una zona con antecedentes de robos, el monitoreo agrega una capa real de respuesta ante una emergencia. Si tu prioridad es solo el efecto disuasivo, una alarma sonora puede alcanzar.
Sí. Los sistemas más modernos pueden diferenciar entre una persona, una mascota o un objeto en movimiento, lo que reduce considerablemente las notificaciones innecesarias comparado con los sensores de movimiento tradicionales.
La mayoría de los sistemas modernos cuentan con batería de respaldo para funcionar durante cortes de luz, y muchos también incluyen un chip con datos móviles como respaldo si se cae el wifi. Confirmá este punto antes de comprar, porque no todos los modelos lo incluyen.
No. La alarma previene y alerta en el momento del hecho, pero no te compensa económicamente por lo robado o dañado. El seguro de hogar es el que responde con una indemnización después del siniestro.
Combinar una buena alarma con un seguro de hogar es la forma más completa de proteger tu casa.
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El presente material tiene fines únicamente informativos y no está destinado a proporcionar asesoría legal ni de cualquier otra índole. Para cualquier duda técnica o jurídica, se deberá consultar a un asesor legal u otros expertos en la materia.
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