Cuando una empresa contrata un seguro de ciberriesgos, la pregunta que suele guiar la decisión es: ¿cuánto me cubrirá si sufro un incidente de ciberseguridad? Es una pregunta legítima. Pero también es incompleta. Y en un entorno donde el ransomware, el fraude por ingeniería social y las brechas de datos se han convertido en una amenaza cotidiana para empresas de todos los tamaños, quedarse solo con esa pregunta puede ser un error muy costoso.
La realidad es que el valor de una buena póliza de ciberriesgos no se mide únicamente en euros de indemnización. Se mide también —y quizás sobre todo— en la capacidad de evitar que ese siniestro ocurra. Y si ocurre, en la velocidad, agilidad y eficacia de la respuesta.
Las pequeñas y medianas empresas, que muchas veces carecen de equipos de seguridad informática especializados, son precisamente las que más se benefician de este enfoque más holístico: la convicción de ‘no somos un objetivo relevante’ sigue muy extendida entre sus responsables, y esa falsa sensación de seguridad es, en sí misma, uno de los mayores factores de riesgo.
Una póliza de ciberriesgos bien diseñada pone a disposición del asegurado un arsenal de servicios proactivos desde el primer día. Estos son algunos de los que toda empresa debería considerar como parte de su protección:
Asesor dedicado en ciberriesgos. Contar con un especialista que comprende en profundidad la organización y adapta los controles de seguridad a sus necesidades reales marca una diferencia enorme, especialmente para pymes que no disponen de un CISO interno. Este asesor puede orientar sobre las funciones y controles de seguridad esenciales para el entorno tecnológico concreto de cada empresa.
Gestión de la superficie de ataque (Attack Surface Management). Herramientas como las que ofrecen proveedores especializados permiten ver la red desde los ojos de un ciberdelincuente: identificar activos expuestos, configuraciones erróneas y vulnerabilidades antes de que sean explotadas. Combinado con pruebas de penetración y simulaciones de operaciones cibernéticas (Breach & Cyber Operation Simulations), ofrece una radiografía más completa del riesgo real.
Detección y respuesta en endpoints (EDR/XDR). Las soluciones de detección y respuesta avanzada monitorizan en tiempo real los equipos, servidores y entornos en la nube, neutralizando amenazas con inteligencia artificial antes de que se propaguen. Para una pyme sin equipo técnico dedicado, acceder a tecnología de este nivel a través de su póliza supone un salto cualitativo en su postura de seguridad.
Formación y concienciación en ciberseguridad. El eslabón más débil de la cadena de seguridad suele ser el factor humano. La formación continua de los empleados —incluyendo simulaciones de phishing y cursos de concienciación— reduce drásticamente el riesgo de que un ataque de ingeniería social o un correo fraudulento prospere. Muchas organizaciones sobreestiman la preparación de su equipo en este ámbito.
Gestión de contraseñas e identidades. La reutilización de contraseñas y la falta de autenticación multifactor siguen siendo una de los principales vectores de entrada para los atacantes. Soluciones de gestión de contraseñas y herramientas de evaluación de identidades ayudan a cerrar estas brechas de forma sistemática.
Alertas de vulnerabilidades y vigilancia proactiva. Algunos aseguradores cuentan con equipos propios de inteligencia de amenazas que monitorizan continuamente el panorama de ciberriesgos y notifican a sus asegurados cuando se detecta una vulnerabilidad activamente explotada en su entorno, permitiéndoles actuar antes de sufrir un incidente.
Plan de respuesta a incidentes y ejercicios de simulación. Tener un plan documentado y haberlo puesto a prueba antes de que ocurra un ataque, es la diferencia entre una respuesta ordenada y el caos. Herramientas de creación de planes de respuesta ante brechas y ejercicios de simulación tabletop permiten a los equipos prepararse para escenarios reales.
A pesar de todas las medidas preventivas, ningún sistema es impenetrable. Cuando un incidente ocurre, el tiempo de respuesta es crítico. Aquí es donde la póliza despliega otra capa de valor añadido:
Línea de respuesta 24/7 y coordinación de expertos. Una línea directa multilingüe, disponible las 24 horas del día los 365 días del año, conecta de inmediato al asegurado con especialistas en informática forense, gestión de ransomware y ciberextorsión, derecho informático y procedimientos de notificación a afectados. La velocidad de activación de este equipo puede determinar si un incidente se contiene o se convierte en una crisis mayor.
Investigación forense digital. Identificar el origen del incidente de ciberseguridad, su alcance real y los datos comprometidos es imprescindible tanto para la contención como para los procesos legales y regulatorios que puedan derivarse.
Gestión de la comunicación y las relaciones públicas. Un incidente de ciberseguridad que trasciende públicamente puede dañar la reputación de una empresa tanto o más que la propia perturbación. Contar con apoyo especializado en comunicación de crisis es una cobertura que muy pocas empresas anticipan… hasta que la necesitan.
Cobertura de pérdidas económicas. La interrupción del negocio, los costes de recuperación de datos, los gastos de notificación a terceros afectados y las posibles reclamaciones de responsabilidad civil frente a clientes o proveedores quedan cubiertos, poniendo límite al impacto financiero de un evento que, sin seguro, podría ser devastador para una pyme.
El ciberriesgo no es un riesgo estático. Evoluciona cada día, y las empresas —especialmente las más pequeñas— no pueden afrontarlo en solitario. La póliza de ciberriesgos que realmente protege a una organización, es aquella que acompaña al asegurado durante todo el ciclo de vida del riesgo: antes, durante y después de un incidente.
Elegir bien una póliza de ciberriesgos no es solo comparar límites y franquicias. Es preguntarse qué servicios, qué expertos y qué tecnología pone a tu disposición la aseguradora para que ese siniestro, en la medida de lo posible, nunca llegue a producirse.
Si quieres conocer más sobre las soluciones de cyber de Chubb y cómo pueden ayudar a tu empresa a estar mejor protegida, contacta con tu corredor o visita chubb.com/es-es
Todo el contenido de este material es solo para fines de información general. No constituye un consejo personal o una recomendación para ninguna persona o empresa de ningún producto o servicio. Consulte la documentación de la póliza emitida para conocer los términos y condiciones de la cobertura.
Chubb European Group SE, Sucursal en España, con domicilio en el Paseo de la Castellana 141, Planta 6, 28046 Madrid y C.I.F. W-0067389-G. Inscrita en el Registro Mercantil de Madrid, Tomo 19.701, Libro 0, Folio 1, Sección 8, Hoja M346611, Libro de Sociedades. Entidad Aseguradora, cuyo capital social es de 896,176,662€, con sede en Francia y regulada por el código de seguro francés, inscrita en el Registro Comercial de Nanterre con el número 450 327 374 y domicilio social en la Tour Carpe Diem, 31 Place des Corolles, Esplanade Nord, 92400 Courbevoie, France. Supervisada por la Autorité de Contrôle Prudentiel et de Résolution (ACPR), 4, Place de Budapest, CS 92459, 75436 PARIS CEDEX 09 y por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, con código de inscripción E-0155.