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“En el mundo de los seguros, lo más importante es construir credibilidad: tienes que cumplir tus compromisos. Lo que me gusta de trabajar con Chubb es su seriedad en este sentido”. 

Si Latinoamérica no es fácil para el mercado de seguros, menos aún lo era Colombia en los años 90. Pero eso no detuvo al Ingeniero Civil Mecánico José Antonio Ricaurte a la hora de crear, en 1998, su propia firma de intermediación seguros de transporte, junto a dos socios, luego de años trabajando en la empresa de origen sueco Skandia. “Me decían: José Antonio estás loco. El riesgo era muy alto, y tenían razón: en esa época la delincuencia estaba desatada en Colombia, se robaban entre 600 y 700 camiones al mes. Hoy roban 400 al año”.

Una de sus primeras acciones, luego de dar vida a Vértice Seguros, fue desarrollar una estrategia de prevención de pérdidas, con el fin de aumentar la capacidad de alerta temprana ante posibles incidentes. Todo un desafío, dice, “en una época en la que no había millones de teléfonos celulares como hoy”.

Más tarde, esta estrategia fue la base de un protocolo sobre el que, gracias al patrocinio de Chubb, la firma de Ricaurte desarrolló un software que se ha ido sofisticando y que permite identificar 20 factores de riesgo, para luego asociarlos a una escala que funciona como un semáforo, con colores verde, amarillo y rojo. “Para la seguridad en transporte, lo importante es tomar medidas simples, de sentido común, pero parametrizadas”, dice sobre los protocolos que procesa a partir de un modelo matemático. 
Gracias al desarrollo de esta plataforma para la administración de riesgos de transporte, Ricaurte recibió en 2011 el premio Risk Innovator, que entrega la revista estadounidense especializada en seguros Risk & Insurance. Más tarde, en enero de 2013, José Antonio lanzó el libro “El riesgo del transporte de carga en Colombia” (Editorial Kimpres), que lo ayudó a convertirse en un referente en el tema de la seguridad en transportes dentro y fuera de su país.

Ricaurte comenzó trabajando con dos personas; ya son veinte y contando. Su firma tiene operaciones en Colombia, México, Ecuador, Perú y Chile; para 2020, planean iniciar operaciones en Brasil. Esperan llegar a la meta de ventas de 20 millones de dólares en primas.

 

En este camino, comenta, trabajar con Chubb ha sido un soporte fundamental. “En el mundo de los seguros, lo más importante es construir credibilidad: tienes que cumplir tus compromisos. Lo que me gusta de Chubb es su seriedad en este sentido. La esencia de este negocio es la confianza, el tener la seguridad de que te van a responder”, explica.

Durante el 2020, la firma logró surfear por la crisis económica causada por la llegada del COVID-19. Una de sus apuestas fue asegurar el transporte de elementos sanitarios. “Hicimos un protocolo de seguridad especial para eso”, dice, convencido de que las situaciones extremas —como sin duda lo ha sido la pandemia— generan problemas, pero también oportunidades que están ahí “para el que quiera trabajar y hacer la tarea”.

En este camino, el apoyo de su mujer ha sido fundamental. “Ella ha sido mi socia natural. Es artista plástica, ha sido una combinación refrescante”, dice sobre la mujer con la que tiene dos hijas, de 26 y 24 años. Juntos han cultivado el amor por la lectura, los viajes y la meditación. 

 

Tres recomendaciones de José Antonio Ricaurte

Caminar y meditar

Ricaurte es un seguidor de las enseñanzas del monje budista zen vietnamita Thich Nhat Han, quien fue nominado al Premio Nobel de la Paz por Martin Luther King en 1967. Además, practica walking meditation todos los días, caminando ida y vuelta entre su casa y su oficina en Bogotá. El trayecto le toma aproximadamente media hora.

Leer a Edward de Bono

Este psicólogo maltés formado en Oxford, Inglaterra, se hizo conocido en los años 70 por acuñar el término “pensamiento lateral”. “Enseña a pensar usando el cerebro de tal manera que tomas mejores decisiones, sin reacciones en caliente”, explica Ricaurte.

Descomplicarse

“La vida no es tan compleja; a veces uno se enreda mucho. Al final el sentido común es muy importante. Si arrancas desde lo sofisticado, sin entender las cosas simples, los proyectos no resultan”, dice.