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| Control
de los despachos intermunicipales mientras la mercancía va
en la ruta |
Si
las movilizaciones de
carga dentro de las ciudades
tienen diversidad de riesgos,
estos se incrementan mucho
más cuando los
camiones salen a las carreteras.
Por estas razones debemos
estar igualmente alerta
y exigir más de
la transportadora:
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Prohiba
expresamente que el vehículo que
ya sale cargado se dirija a ser reparado
o a realizar diligencias ajenas al trayecto
contratado. El camión, una vez
cargado, deberá emprender su ruta
hacia su destino final.
-
Si
es posible, cambie las rutas frecuentemente
y no informe de ello a los conductores
ni ayudantes. Rote las tripulaciones en
forma aleatoria de manera que la delincuencia
no pueda anticiparse a sus acciones.
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Es
deseable que los carros cargados solamente
sean movilizados en horarios diurnos.
-
Exija
al transportador que los despachos terrestres,
cuya duración sea de 10 horas o
menos, lleguen a su destino el mismo día
que salen de las instalaciones del asegurado,
con el fin de evitar las pernoctadas.
-
En
caso de ser necesario, los camiones deben
pernoctar únicamente en ciudades
principales, en parqueaderos que brinden
garantías de seguridad y que reciban
los vehículos efectuando inventarios
de entrada y salida.
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La
transportadora deberá desarrollar
un plan de parqueaderos y sitios permitidos
donde se podrán parquear los vehículos,
tanto dentro de la ciudad como en carretera.
En otras palabras, se debe evitar a toda
costa la utilización de parqueaderos
o sitios en carretera sin ningún
análisis de seguridad previo.
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La
empresa transportadora debe conocer la
ruta y el tiempo estimado entre el origen
y el destino para cada despacho. Esta
información debe ser manejada confidencialmente
al interior de su compañía
por el menor número posible de
personas y de entera confianza.
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Es
necesario establecer con la transportadora,
rutas críticas o de alto riesgo,
tanto dentro de la ciudad como en carreteras
nacionales, de tal forma que bien se excluya
su utilización o se transiten con
determinadas medidas de seguridad, tales
como: viaje en caravana en horarios determinados,
prohibición de estacionar, prohibición
de recoger personas en carretera, reporte
de novedades, etc.
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Planee
con cautela los envíos en las rutas
ya identificadas como difíciles:
Bogotá - Medellín, La Costa
- Santander, Bucaramanga - Cúcuta
y la vía al Llano, además
de las entradas a ciudades.
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Se
deben usar vehículos escoltas acompañantes
y no fuerza de choque cuando se transite
una ruta problemática, se tenga
un valor muy alto de las mercancías
y en general, cuando la situación
lo amerite.
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Planee
muy bien el uso de caravanas, ya que en
algunos casos puede ser contraproducente
correr el mismo riesgo en una misma ruta,
a una misma hora, con una alta concentración
de valores. En estos casos sería
necesario el uso de carros acompañantes
adelante y atrás.
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La
transportadora debe tener un sistema de
reporte con frecuencias establecidas,
bien sea por tiempo o distancia. Los puntos
de reporte o puestos de control en las
vías permiten hacer seguimiento
de rutas e itinerarios.
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Los
camiones no deben transitar por caminos
secundarios, vecinales o trochas, lo cual
hacen frecuentemente los conductores con
el fin de burlar las restricciones de
horario o evitar el pago de peajes o paso
por básculas.
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De
común acuerdo con las transportadoras,
se deberá hacer un chequeo telefónico,
para comprobar el buen arribo de las mercancías
o en su defecto controlar la situación
a tiempo. Se deberá dar prioridad
a los despachos más importantes
o de mayor cuantía.
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Las
empresas cuyos camiones tienen tecnología
GPS para el rastreo de los mismos, han
tenido éxito en la desvinculación
de conductores que exceden sistemáticamente
la velocidad de los camiones, que se desvían
de las rutas por extrañas razones
y que se detienen en sitios y horas no
autorizadas para maniobras ajenas a su
labor.
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Es
importante que las empresas colaboremos
con las autoridades y les reportemos toda
novedad en carretera, rutas, etc.

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